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¿Cuál es la diferencia entre el Yuan y el Renminbi chino?

El yuan es la moneda china, la divisa que se utiliza en todo el territorio de la República Popular de China a excepción de Hong Kong (donde se emplea el dólar de Hong Kong – HKD) y de Macao, donde usan la Pataca (MOP). Al oír hablar del yuan, en la mayoría de los casos se escucha también el término Renminbi y, en algunos casos, parecen emplearse ambos términos indistintamente. Esto puede llevar a confusiones, por esta razón vamos a explicar en este artículo la diferencia entre el Yuan y el Renminbi.

¿Cuál es la diferencia entre el Yuan y Renminbi chino?

Los dos términos se refieren a la misma divisa. Sin embargo, la diferencia está en quién la emplea y en qué denota cada término.

¿Cuándo se emplea el término “Renminbi”?

“Renminbi” es el nombre oficial de la divisa. Se introdujo por el partido comunista de la República Popular de China en 1949. Su significado es “la moneda del pueblo”. La abreviatura que se suele emplear extraoficialmente es RMB. La abreviatura oficial recogida en el código ISO 4217 para referirse a los yuanes es CNY.

¿Cuándo se emplea el término “Yuan”?

“Yuan” es el nombre que se da a la unidad de cuenta de la moneda Renminbi. Se usa para indicar el precio de las cosas, se puede decir que algo cuesta 10 yuanes pero no que cuesta 10 renminbis.

Para entenderlo un poco mejor, sería lo mismo que cuando nos referimos a la libra esterlina y a las libras. El término “libra esterlina” (Pound Sterling) se refiere al nombre de la divisa (como Renminbi), pero se emplea el término “libra” (pound) para hablar de unidades monetarias (como yuan). Esta camiseta cuesta 30 libras, no 30 esterlinas.

Origen de la palabra yuan

El origen de la palabra “yuan” se remonta al uso en China de la moneda de plata española real de a ocho que se utilizaba por los comerciantes europeos y así llego a China y se llamaba yuan.

El real de a ocho se llamaba peso en español y dólar en inglés y por eso yuan es la traducción al chino de dólar. Una moneda de plata española de un peso era el equivalente a ocho reales y por eso se llamaba real de a ocho.

Los comerciantes europeos que empezaron a llegar en el siglo dieciséis querían comprar sedas y porcelana y los chinos querían plata y con preferencia las grandes monedas europeas que se conocían como reales de a ocho que utilizaron durante 400 años.

El resultado fue que una gran parte de la plata que salía de las minas de plata de Sudamérica acababa en China de forma similar como pasa en la actualidad con el oro en el mundo.

El dólar estadounidense en China se llama “mei yuan”, literalmente dólar estadounidense. Los nombres de las monedas japonesas y coreanas, el yen y el won respectivamente, derivan del mismo carácter chino para yuan. El dólar de Taiwan también se llama yuan.

El uso popular de los Kuai en China

Los chinos no suelen hablar del yuan o del Renminbi en la calle sino se refieren a las unidades de cuenta como kuai, que significa pieza y es la palabra histórica utilizada para monedas hechas de plata o cobre.

Nombre de otras unidades de cuenta en China

Un yuan equivale a 10 jiao y un jiao equivale a 10 fen, pero para referirse a jiao las personas suelen utilizar mao. A diferencia de lo que podría parecer el término mao no viene derivado del apellido de Mao Ze Tung, sino que ya existía antes de que éste llegara al poder.

Fuente: BBC

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El riesgo político. Días extraños

Mikel Aguirre

En 1982, el presidente López Portillo  de la decimoquinta economía del mundo, México, anunció el impago de la deuda exterior del país.  Es un momento clave de la historia económica moderna ya que hasta ese momento se presuponía que la solvencia de los países era poco menos que ilimitado.

Sólo un año antes, en Enero de 1981, Irán había liberado a 66 ciudadanos norteamericanos retenidos en su embajada de Teherán durante 444 días.  Los conflictos bélicos mundiales  o la guerra de Vietnam se habían dejado atrás pero un nuevo concepto de inestabilidad  surgía con el comienzo de la década: el riesgo político derivado de la mala relación entre dos economías que actuaba, no sobre grandes instituciones o corporaciones, sino sobre el ciudadano medio.

Han pasado casi cuatro décadas de estos acontecimientos, en las que el mundo ha contemplado, la caída del muro de Berlín y el desmembramiento de las economías comunistas; la guerra de los Balcanes en el corazón de Europa, y la suspensión de pagos de los Tigres asiáticos; dos guerras del Golfo y el corralito argentino; El 11-S y la crisis subprime para llegar al principio del siglo XXI en el que los actos terroristas suceden con demasiada frecuencia en las principales economías mundiales, donde la guerra en Siria se extiende desde el 2011 con ramificaciones que llegan hasta el Brexit  y con la presencia de outsiders de la política que llegan a la presidencia de importantes países por diversos motivos pero principalmente por el descontento de amplios sectores de la ciudadanía.

En el 2017 el riesgo político de la insolvencia no está circunscrito sólo a economías emergentes sino que sobrevuela países europeos o economías de renta per cápita elevada como Dubái en el 2010.  Los actos de terrorismos lamentablemente extienden su campo de actuación y el resultado de los últimos referéndums en Reino Unido, Colombia o Italia no hacen
sino añadir incertidumbres nuevas sobre importantes países.

¿Qué es riesgo país en el 2017?  La palabra riesgo deriva del antiguo termino italiano risicare que quiere decir atreverse.  Como decía Peter Bernstein en la introducción de su best seller Against the Gods, el riesgo es una elección en vez de un destino impuesto con lo que la inestabilidad política en los próximos meses será el  resultado de las decisiones conjuntas e individuales que tomemos los ciudadanos en cada país y no el resultado de un destino inamovible al que estemos sometidos.

Riesgo Político es a finales de la primera década del siglo XXI una situación de la que, aparentemente,  no está exento ningún país.  No se trata de vivir con inquietud sino de atreverse a estar preparado.

Tomado de: http://economy.blogs.ie.edu/archives/2017/04/el-riesgo-politico-dias-extranos.php?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+IEeconomy+%28IE+Economy+Weblog%29

 

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Colombia: las consecuencias económicas de la paz

Rafael Pampillón (Universidad CEU San Pablo e IE Business School) y Carolina Ramírez (Master en Economía por University College London)

Esta semana nos han llegado dos buenas noticias sobre el proceso de paz de Colombia. En primer lugar, que el presidente Juan Manuel Santos ha prorrogado hasta el 31 de diciembre de este año el alto el fuego con el grupo guerrillero de las FARC, que había expirado el pasado 2 de octubre. Segundo, que el otro grupo guerrillero colombiano el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció, también esta semana, que iniciaba diálogos de paz con el gobierno, algo asombroso después de haber fracasado el plebiscito para aprobar los acuerdos de paz con las FARC.

Un plazo más largo y todos los actores discutiendo en la mesa de negociación van a ser un aliciente para que el gobierno de Colombia siga trabajando, sin precipitaciones, en las diferentes propuestas de paz. No obstante, tanto las FARC como el ELN así como las tendencias políticas que se oponen al presidente Santos (encabezadas por el expresidente Uribe) tendrán que tomar una posición un poco más abierta con el fin de lograr un acuerdo que logre un efecto positivo para la economía y los ciudadanos colombianos.

Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad del Planeta, el segundo exportador más grande de flores, el que tiene el café más suave y aromático y la cuarta economía más grande de América Latina. Sin embargo, por desgracia cuando pensamos en Colombia lo primero que se viene a la cabeza es el cultivo de cocaína, el narcotráfico, la guerra  y la inseguridad.

Ello se debe a que desde su independencia de España en 1819, ha sufrido diversos conflictos internos que se prolongaron hasta nuestros días, el último de ellos con los grupos guerrilleros que se conformaron en 1962, lo que representa medio siglo de conflicto y más de 7 millones de víctimas en todo el país.

El proceso de paz

Durante las últimas décadas ha habido un cierto interés político por parte de los distintos presidentes de la República para desarrollar diálogos de paz, pero muchos de ellos han sido infructuosos tal como ocurrió entre el gobierno de Andrés Pastrana y las FARC en el período 1998-2002. Otros en cambio como, por ejemplo, durante el gobierno de Virgilio Barco se llegaron a acuerdos con el grupo M19 (Movimiento 19 de abril) para su desmovilización en 1990.

Desde el año 2010, representantes del gobierno colombiano han estado dialogando, en La Habana, con el grupo guerrillero de las FARC, para llegar a un acuerdo de paz que se firmó el 26 de septiembre de 2016 en la ciudad de Cartagena (Colombia) donde asistieron personalidades políticas de los dos hemisferios. Sin embargo, este acuerdo, un documento de 297 páginas, no ha sido del agrado de muchos colombianos por lo que poco a poco han ido apareciendo en el país corrientes de opinión que consideraban que ese pacto daba demasiadas concesiones a las FARC.

Como la opinión entre los que estaban a favor del documento y los que estaban en contra se iba polarizando el presidente Santos llamó a las urnas a toda la población en edad de votar para que el 2 de Octubre contestaran SI o NO a una única pregunta que decía: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”. El resultado de la votación fue una ligera mayoría por el NO (una diferencia de menos de 100.000 votos) y una abstención de un 60%. Los resultados mostraron las grandes diferencias existentes entre los partidarios del Acuerdo de Paz que se firmó y los que estaban en contra de dicho acuerdo. A estos dos grupos hay que unir una parte importante de la población que tiene sentimientos encontrados entre esas dos facciones.

Como consecuencia de este resultado a favor del NO el panorama político y económico de Colombia se ha vuelto muy incierto, el pueblo está dividido y desmoralizado sin saber a quién seguir. Los partidarios del NO esperan que sus representantes (liderados por el expresidente Uribe) logren que las FARC y el Gobierno cedan, en algunos de sus puntos, mientras tanto los partidarios del SI solo quieren que las conversaciones tripartitas entre el Gobierno, los “uribistas” y la guerrilla logren alcanzar un acuerdo que libere al país del permanente conflicto y la inseguridad. Al mismo tiempo muchos colombianos están realizando marchas pacíficas para presionar a la mesa de dialogo  a pactar esa  paz tan anhelada.

Incertidumbre económica

Una paz va a permitir un cambio radical en el aumento de la inversión extranjera, de la productividad en la agricultura (un sector clave para la economía) y del crecimiento del PIB. Por tanto, el fin del conflicto que sufre Colombia desde hace 54 años supondría un nuevo impulso en el crecimiento económico del país, por la mejora de la seguridad y la llegada de inversores extranjeros.

Pero mientras la paz definitiva no llega el país avanza poco y los mercados están consternados lo que ha derivado en una devaluación del peso colombiano y en un mercado de valores inquieto. El FMI ha previsto que la economía colombiana registrará un crecimiento del 2,7% este año, un ajuste a la baja de 0,3 puntos respecto a sus estimaciones del mes de julio.

La reforma fiscal

El gobierno tiene además una fuerte presión de los organismos multilaterales y las agencias de rating, quienes anticipan un descenso en la calificación del riesgo-país de no aprobarse la reforma tributaria y la regla fiscal que obligaría al gobierno a mantener un déficit del 1.9% del PIB para 2018, por debajo del actual 3.5%.

Desgraciadamente, como el presidente Juan Manuel Santos ha perdido mucho apoyo político tiene muchas dificultades para aprobar la reforma tributaria que ha elaborado su ministro de hacienda Mauricio Cárdenas. Esperaba la aprobación de esa reforma en el Congreso de la República, tras un supuesto éxito en el plebiscito, pero al no triunfar el SI la aprobación parece que será bastante más difícil y turbulenta. Esta reforma fue pensada como una nueva fuente de ingresos fiscales para poder reducir así el déficit público. Efectivamente, pese a que Colombia en los últimos diez años ha crecido a un promedio de 3,9% anual, el desplome del precio del petróleo y de otras materias primas está perjudicando su crecimiento económico y el equilibrio de sus finanzas públicas.

El economista J. M. Keynes, demostró y predicó que por medio de castigos severos a los perdedores de una guerra no se llegaría a la paz sino que se generarían más odios y más guerras. De ahí la importancia de que cuanto antes los grupos armados, los opositores, el gobierno y la población colombiana, cierren sus heridas y busquen, a través del diálogo, acuerdos que lleven a la paz y, por tanto, a un futuro más próspero para este rico y hermoso país.

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Deuda Odiosa

Francisco Ibarra Bravo @franibar10. Economista, Director de Econométrica

El término deuda odiosa se refiere a la deuda contraída por algunos gobiernos de forma ilegítima; deuda que se entiende no ha sido empleada para el bien de la nación sino para beneficio del régimen. Según cierta doctrina esta deuda no tendría por qué ser honrada al momento en que ocurra un cambio de gobierno.

Si bien no servir la deuda odiosa tiene sentido, es mucho más difícil conseguir que algún tipo de endeudamiento sea considerado como tal. Desde el punto de vista práctico es realmente difícil poder catalogar una deuda en específico como odiosa, bajo esta óptica un gobierno nuevo, en especial cuando ocurre un cambio de régimen, tiene todo el incentivo para catalogar la deuda anterior como deuda odiosa, lo sea o no. Dejando de lado este tema, la reciente sentencia del TSJ vuelve a poner sobre el tapete un nuevo posible endeudamiento de la República, en este caso uno totalmente ilegal puesto que viola el artículo 312 de la constitución.

Lo que dicte el TSJ no está por encima de la constitución y ésta es muy clara en el caso del endeudamiento público. La reciente sentencia del TSJ en la que se autoriza al BCV a suscribir préstamos con el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), sin contar con el debido respaldo de la Asamblea Nacional, viola la constitución y es un claro caso de una deuda que el país no debe honrar aún al costo de tener que salir del FLAR. Debería ser además el mismo organismo el primero en demandar que se cumplan todos los requisitos legales para poder conceder el préstamo.

Venezuela fue endeudada desde 2005 hasta 2012 de una manera irresponsable. A la fiesta de los bonos de la República y Pdvsa, luego le siguió el crédito bilateral con China y otros países. Todo este endeudamiento solo sirvió para que continuara la fiesta. Este gobierno no ha podido ni terminar una línea del metro completa pese a hacer gozado de la mayor bonanza petrolera en nuestra historia y haber multiplicado la deuda externa en más de cuatro veces. Sin embargo, esta deuda no es deuda odiosa. Esta fiesta fue avalada por las instituciones del poder público debidamente electas, los venezolanos en repetidas elecciones avalaron una política económica ruinosa de los controles. El término deuda odiosa aplica para deuda que ha sido contraída de espalda a los ciudadanos. Ciertamente la deuda hasta ahora contraída no entra dentro de esta categoría.

Otra cosa es el endeudamiento que está tratando de realizar el Gobierno mediante tu ministerio de asuntos monetarios, otrora BCV. Este endeudamiento es ilegal como toda cosa que firmen los ministros que han sido cesados por la Asamblea Nacional. El país no puede hacerse responsable de deudas que no tienen otro fin práctico que seguirle regalando dólares a algunos para que sigan en su fiesta particular mientras el país es cada vez más arrastrado a la miseria. Requerimos que la Asamblea Nacional diga fuerte y claro: deuda contraída de forma ilegal no será honrada. Punto.

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Canje de Bonos de Pdvsa ¿Cómo comemos eso?

Luis Oliveros @luisoliveros13. Economista UCV, consultor y docente universitario

En las próximas líneas intentaré explicar de una manera resumida lo que significa el canje de bonos que le propone Pdvsa a los bonistas (personas que tienen bonos de la estatal) con papeles que vencen en 2016 y 2017. Empecemos por explicar cada bono

El bono Pdvsa 2016

El 16 de octubre de 2009, PDVSA realizó una oferta de Petrobonos combinados con vencimiento a 5, 6 y 7 años (2014, 2015 y 2016), por un monto total de $3.000 millones. Los fondos obtenidos por PDVSA mediante la colocación de esos Petrobonos, estaban destinados a inversiones contenidos en el marco del Plan Siembra Petrolera (todos sabemos el destino final de todas estas emisiones, política cambiaria y recursos para el gobierno, nada para mejorar la situación financiera y operativa de Pdvsa). El Pdv16 fue emitido por $1.000 millones con un cupón de 5,125%.

Bono Pdvsa 2017

El 22 de marzo de 2007 Pdvsa realizó la convocatoria de una emisión de Bonos por $5.000 millones, repartida en $2.000 millones de un bono con vencimiento el 28 de octubre de 2017, $2.000 millones con vencimiento en el año 2027 y $1.000 millones en 2037. Esta emisión estuvo a cargo de ABN Amro y Econoinvest (la casa de bolsa venezolana perseguida por Giordani y apresados sus directores de manera injusta).

Días después Pdvsa anunció que: “Debido a la alta demanda recibida de los inversionistas, PDVSA se complace en anunciar el incremento de la emisión del Bono PDVSA hasta US$ 7.500.000.000, manteniendo los términos originales de la Oferta Combinada”. Por lo tanto la emisión del bono 2017 pasó a ser por $3.000 millones y el cupón de interés quedó en 5,25%. La oferta de bonos más grande de nuestra historia.

Bono Pdvsa 2017 “Nuevo”

En octubre del año 2010 Pdvsa emitió $3.000 millones de un bono con vencimiento el 2 de noviembre del año 2017. El objetivo de la emisión según Pdvsa era “financiar proyectos de inversión incluyendo la inversión para el desarrollo social e integral del país”. El 17 de enero del año 2011 Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) anunció la reapertura de la oferta de bonos con vencimiento en noviembre de 2017 y cupón de interés 8,5% (los Títulos), por US$ 3.150 millones, mediante una colocación privada y directa dirigida al Banco Central de Venezuela (BCV) y a otros fondos. Con esta operación, la emisión del llamado Pdv17N totalizó $6.150 millones. Este bono tenía la particularidad que amortizaba a capital (pagaba) un tercio del total en 2015, 2016 y en 2017. Por lo tanto, para la fecha, de esa emisión de $6.150 millones, Pdvsa debe $4.100 millones

En total, los tres bonos (2016, 2017 y 2017N) totalizan $8.100 millones, de los cuales Pdvsa tenía que pagar $3.050 millones (sin incluir intereses) en 2016 y $5.050 millones para 2017 (sin incluir intereses).

Algunos puntos a tener en cuenta:

  1. Al momento de escribir estas líneas, habían pasado 55 horas desde el anuncio del canje y la promesa del Presidente de Pdvsa de que las condiciones del canje serían publicadas en la página web de Pdvsa, sin embargo nada había aparecido. Sin duda eso es una muy mala señal de cara a los inversionistas.
  1. Del total de esos tres bonos, se calcula que entre un 30-40% de ese total estarían en manos del gobierno. Por lo tanto entre un 60-70% estaría en manos de privados.
  1. Será clave, para medir el impacto en la economía venezolana, las condiciones del canje y como estas puedan generar incentivos en los inversionistas privados para sumarse a la iniciativa.
  1. ¿El respaldo de Citgo es importante a la hora de valorar el nuevo bono? Es un punto a favor, pero recordemos que Citgo no es la empresa de otrora, al contrario, hoy es una empresa con una deuda financiera elevada, debido a la necesidad de dinero por parte del gobierno venezolano que vio en endeudarla una manera de levantar nuevos recursos. Por lo tanto no creo que sea un punto crucial para los bonistas a la hora de evaluar entrar al canje
  1. ¿Era mejor hacer default?, desde mi opinión ese sería un escenario terrible para Venezuela (a diferencia de otros colegas que apoyan y hablan abiertamente de eso como algo muy positivo).
  1. Esta operación es positiva para Pdvsa y el estado venezolano en la actual situación económica. Poder cambiar vencimientos de pagos de deuda en divisas y mejorar su flujo de caja es importante y necesario. Hay que recordar que el canje no representa una entrada de dinero para el país, es solamente una disminución en el corto plazo de los pagos que hay que hacer en divisas, lo cual llevaría a una disminución en la presión del flujo de caja en divisas del país (que tiene un déficit cercano a los $12.000 millones).
  1. Debemos tener presente que Pdvsa es la única empresa estatal que está planteando este tipo de operaciones en el mercado petrolero internacional. Esto habla del despilfarro en la época de la bonanza petrolera y del negativo manejo financiero que el estado venezolano hizo de los recursos recibidos (casi $900.000 millones) durante ese período.
  1. Esta operación no es default. El canje es voluntario. No hay obligación.
  1. Indudablemente plantear esta operación no dice que Venezuela y Pdvsa tengan una buena situación económica, pero si deja entrever que ambos están haciendo esfuerzos por cancelar sus obligaciones externas (algo muy diferente a las internas).

Una idea final: Un ejercicio

Hagamos un ejercicio hipotético del canje: partamos que el incentivo del canje es 1 a 1,20 (por cada dólar de bono 2016, 2017 o 2017N Pdvsa te ofrece un $1.20 de un bono con vencimiento 2020) y que de ese 70% de bonistas privados, 30% decide entrar (números bastante optimista). Significaría que $2.430 millones de deuda Pdvsa se convertirían en $2.916 millones, un aumento en su deuda financiera de $486 millones (más los intereses que habría que pagar en esos “nuevos años” de extensión del bono). Si partimos que la deuda financiera de Pdvsa ronda los $44.000 millones, estaríamos hablando de un incremento de algo más del 1% (no hemos incluido los intereses).

Si el cupón de interés es (por ejemplo) 11%, ese nuevo bono Pdv2020 tendría que pagar (suponiendo además que amortiza a capital en 2018, 2019 y 2020 un tercio del capital) algo más de $960 millones. A este monto debemos descontar los pagos de intereses que se ahorraría Pdvsa de los bonistas con papeles 2017 que migrarían al nuevo bono, en total estimamos ese ahorro en casi $100 millones. El efecto total en intereses sería de unos $860 millones.

Cuando sumamos al incremento de capital el efecto intereses, según este rápido y resumido ejercicio, el aumento en la deuda financiera de Pdvsa estaría en torno al 3%.

¿Vale la pena el incremento de la deuda financiera de Pdvsa en ese porcentaje?, hoy el gobierno venezolano tiene los mercados financieros cerrados por su culpa (erradas políticas económicas), así que sus opciones para buscar alivio en sus pagos en divisas son pocos y a la vez costosos.

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Las consecuencias económicas del populismo

Rafael Pampillón. @Rafaelpampillon Profesor de Economía en IE Business School y Universidad de San Pablo CEU. “Las consecuencias económicas del populismo”. Expansión 24 de septiembre de 2016.

El comienzo del curso académico ha coincidido con la publicación de abundante información que confirma que la economía mundial no termina de despegar. El crecimiento global lleva cinco años, incluyendo 2016, por debajo de la media de su tendencia a largo plazo. Además, el FMI ha avisado de que en otoño podría revisar a la baja sus previsiones. Sería un síntoma de que los problemas de fondo de la economía mundial no sólo no se resuelven, sino que se agravan, por lo que podemos entrar en un estancamiento durante un largo periodo de tiempo.

Los motivos de esta parálisis en el crecimiento son bien conocidos: a) bajo crecimiento de la productividad, b) dificultad de mantener los sistemas de pensiones de reparto, debido al envejecimiento de la población, c) excesiva carga de la deuda pública y d) la existencia de barreras crecientes en el comercio internacional.

A ello hay que unir el progreso de movimientos políticos populistas, aislacionistas y xenófobos que también puede paralizar el crecimiento. Se trata de un aumento en el sentimiento de insatisfacción de una parte importante de la población de los países desarrollados que ha derivado en una grave crisis de legitimidad política, es decir, un divorcio entre los representantes y los representados. Una frustración que procede de la mayor inseguridad económica y laboral de aquellos ciudadanos de baja cualificación profesional; también de la creciente desigualdad en la distribución de la renta causada por la grave crisis económica mundial que ha tenido como consecuencia el aumento del paro y la reducción de los salarios en los colectivos menos privilegiados. La consecuencia es la emergencia, con más rapidez de lo que se imaginaba, de partidos políticos que se oponen a la apertura económica con la esperanza de preservar así la identidad y el bienestar material de sus ciudadanos.

Ejemplos no faltan: a) el adiós británico a la Unión Europea (UE) bajo el eslogan “Inglaterra para los ingleses”, b) el avance del partido populista Alternativa para Alemania frente a la política migratoria adoptada por la canciller Angela Merkel, c) el candidato republicano a la presidencia de EEUU, Donald Trump, apelando a los intereses de los americanos frente a la apertura a los inmigrantes y a las importaciones baratas de China y América Latina, d) los gobiernos del Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, la República de Chequia y Eslovaquia), que están utilizando la xenofobia y el populismo para reiterar su total oposición a las políticas de la UE, especialmente en materia de refugiados, e) el triunfo en Austria del Partido por la Libertad, que, además de ultraderechista, es muy influyente y carismático frente a los partidos clásicos, que van para abajo y actúan como dinosaurios, sin identificarse con los problemas de los ciudadanos y, por tanto, sin aportar soluciones, f) la posibilidad de que Marine Le Pen gane las elecciones francesas del año que viene enarbolando la bandera de que hay que reducir la desigualdad y ofreciendo un referéndum para que Francia abandone la UE. En resumen,  movimientos políticos abiertamente xenófobos y proteccionistas que avanzan hacia la descomposición del orden económico internacional.

Menor comercio de China

A ello hay que unir la transformación económica de China, dirigida a favorecer su consumo interior frente a las exportaciones. Durante los primeros ocho meses de este año, el comercio internacional del gigante asiático se redujo un 6,7%. La política que han adoptado es la de dedicar más recursos a aumentar la producción de bienes de consumo y al sector servicios dirigida a satisfacer más adecuadamente las necesidades de sus ciudadanos, lo que reduce sus exportaciones. Va, por tanto, en la misma dirección que señalábamos más arriba de un menor comercio exterior.

El resultado ha sido un menor crecimiento económico de China, que está arrastrando al resto de los países emergentes, sobre todo a los productores de materias primas. El precio del petróleo vuelve a estar por debajo de los 50 dólares, y se espera que se mantenga alrededor de dichos niveles debido a la baja demanda que causa el enfriamiento económico del mundo. Al mismo tiempo, se han incrementado los stocks de crudo por la alta producción de EEUU y Rusia, así como por la entrada en escena de países productores-exportadores como Irán e Irak.

Estos bajos precios del petróleo están motivando un desequilibrio fiscal en los países productores, por lo que han debido aplicar ajustes tributarios, cancelar proyectos de inversión y sufrir la quiebra de diversas empresas que, directa o indirectamente, prestan servicios en el sector de los hidrocarburos. Una situación que está conduciendo a un menor crecimiento de sus economías y a un aumento en el número de parados.

Como consecuencia, los mercados emergentes se enfrían y se están enfrentando a una dura y nueva realidad. Así, Brasil, Rusia y las dos mayores economías de África (Nigeria y Sudáfrica) se hallan en recesión. Otro caso importante es el de Venezuela, cuyo gobierno viene mostrando un inmenso desajuste fiscal, junto con una descomunal devaluación del bolívar y una muy elevada inflación. Además, se enfrenta al impago de los préstamos recibidos por China y a una reducción de la calificación de riesgo de su petrolera PDVSA.

En definitiva, nos encontramos con un mundo muy inestable e incierto, lo que  limita la toma de decisiones de inversión de los empresarios en un futuro cercano. Esperemos que para finales de este año las perspectivas económicas y políticas se clarifiquen y que, poco a poco, vayan disminuyendo las probabilidades de un mayor enfriamiento mundial.

En definitiva, parece que el péndulo político está oscilando desde la defensa del comercio internacional, la asignación eficiente de recursos y la globalización hacia el proteccionismo en los mercados y la limitación a la libre circulación de personas. No es casualidad que, en la primera mitad de este año, el comercio mundial registrara, en términos reales, tasas negativas de crecimiento del 5,2%.

Las exportaciones españolas crecen

En este contexto, la economía española es una excepción, ya que las exportaciones siguen creciendo. Algo que afortunadamente viene sucediendo desde el inicio de la crisis, en 2008, cuando nuestras empresas salieron en mayor medida al exterior, fortaleciendo las ventas y la inversión directa en el extranjero. Esta estrategia ha sido vital para la continua y ardua recuperación que ha vivido la economía española en los últimos años. Los datos publicados ayer por el Ministerio de Economía y Competitividad muestran que en los primeros siete meses del año España exportó un 0,5% más de mercancías que en el mismo periodo de 2015. En términos reales el aumento fue todavía mayor del 2,9%. Estos aumentos contrastan con las caídas en las exportaciones de las grandes economías de Europa: Alemania (-0,3%), Italia (-1,2%) Francia (-2,2%) y Reino Unido (-5%) y también del conjunto de la UE (-2%).

Sin embargo, las exportaciones españolas podrían sufrir en un entorno económico mundial donde está aumentando el proteccionismo. Si a ello se une un aumento de la incertidumbre sobre el futuro político de nuestro país, corremos el riesgo de que junto a las exportaciones se reduzcan también las inversiones y los planes de expansión de las empresas, poniendo fin al elevado crecimiento que actualmente goza la economía de nuestro país.

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Cinco años en el limbo, por Joseph E. Stiglitz

stiglitz_joseph300NUEVA YORK – Aparentemente, cuando el banco de inversión estadounidense Lehman Brothers colapsó en 2008 y detonó la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, se formó un amplio consenso sobre la causa de la crisis.

Un sistema financiero inflado y disfuncional había asignado incorrectamente el capital y, en vez de gestionar el riesgo, lo creó.

La desregulación financiera –junto con el dinero barato– contribuyó a una excesiva toma de riesgos. Y la política monetaria sería relativamente ineficaz para revivir la economía, incluso si se lograba evitar el colapso total del sistema financiero con dinero más barato aún. Por lo tanto, sería necesaria una mayor dependencia de la política fiscal (un mayor gasto gubernamental).

Cinco años más tarde, mientras algunos se felicitan a sí mismos por evitar otra depresión, nadie en Europa o Estados Unidos puede afirmar que la prosperidad ha regresado. La Unión Europea recién está emergiendo de la recaída en la recesión (y, en algunos casos, de una doble recaída), mientras que algunos estados miembros están en depresión. En muchos países de la UE, el PBI se mantiene por debajo, o insignificantemente por encima, de los niveles previos a la recesión. Casi 27 millones de europeos están desempleados.

Algo similar ocurre en Estados Unidos: 22 millones de personas que desean un empleo a tiempo completo no logran encontrarlo. La tasa de actividad en la fuerza de trabajo estadounidense ha caído a niveles que no se veían desde que las mujeres comenzaron a ingresar al mercado laboral en forma masiva. El ingreso y la riqueza de la mayoría de los estadounidenses se encuentran por debajo de niveles que habían registrado mucho antes de la crisis. De hecho, el ingreso típico de un trabajador masculino a tiempo completo es menor que hace más de cuatro décadas.

Sí, hemos hecho algunas cosas para mejorar los mercados financieros. Hubo algún aumento en los requisitos de capital, pero mucho menos de lo necesario. Algunas de las derivadas riesgosas –las armas financieras de destrucción masiva– han sido incluidas en bolsas de valores. Eso aumentó su transparencia y redujo el riesgo sistémico, pero aún se negocia un elevado volumen en opacos mercados no organizados, lo que significa que sabemos poco sobre la exposición al riesgo de algunas de nuestras mayores instituciones financieras.

De igual manera, se ha puesto freno a algunas prácticas crediticias predatorias y discriminatorias, y comportamientos abusivos de las tarjetas de crédito; pero todavía sobreviven conductas con el mismo nivel de explotación. Los trabajadores pobres continúan siendo explotados demasiado a menudo a través del sistema de adelantos de efectivo a tasas de usura. Los bancos que dominan el mercado aún obtienen elevadas tarifas por las transacciones con tarjetas de débito y crédito a los comerciantes, quienes se ven obligados a pagar varias veces el precio que toleraría un mercado verdaderamente competitivo. Esto es, sencillamente, un impuesto, en el cual los ingresos enriquecen las arcas privadas en vez de destinarse a propósitos públicos.

Otros problemas continúan sin ser tratados y algunos han empeorado. El mercado hipotecario estadounidense aún sigue conectado a un respirador: el gobierno ahora asegura más del 90% de las hipotecas y la administración del presidente Barack Obama ni siquiera ha propuesto un nuevo sistema que garantizaría préstamos responsables con términos competitivos. El sistema financiero se ha concentrado aún más, algo que exacerbó el problema de los bancos que no solo son demasiado grandes y están demasiado interconectados y correlacionados para caer, sino que también son demasiado grandes para ser gestionados y responsabilizados. A pesar de un escándalo tras otro, desde lavado de dinero y manipulación del mercado hasta discriminación racial en los créditos y ejecuciones ilegales de hipotecas, ningún funcionario de alto nivel ha sido responsabilizado; cuando se impusieron sanciones financieras, fueron mucho menores de lo necesario, no fuera a ser que las instituciones sistémicamente importantes pudieran verse en peligro.

Las agencias de calificación de crédito han sido declaradas responsables en dos juicios privados. Pero también en este caso lo que pagaron fue una fracción de las pérdidas que causaron sus acciones. Algo más importante aún, el problema subyacente –un sistema de incentivos perversos en el que reciben dinero de las empresas a las que califican– aún debe cambiar.

Los banqueros presumen de haber pagado totalmente los fondos de rescate del gobierno que recibieron cuando comenzó la crisis. Pero nunca parecen mencionar que cualquiera que hubiera recibido enormes créditos gubernamentales a tasas de interés cercanas a cero podría haber ganado miles de millones con el mero hecho de prestar nuevamente ese dinero al gobierno. Tampoco mencionan los costos impuestos al resto de la economía –una pérdida acumulada del producto en Europa y EE. UU. que supera largamente los $5 billones.

Mientras tanto, resultó que quienes sostuvieron que la política monetaria no sería suficiente estaban en lo cierto. Sí, todos fuimos keynesianas, pero por demasiado poco tiempo. El estímulo fiscal fue reemplazado por la austeridad, con efectos adversos predecibles –y predichos– sobre el desempeño de la economía.

Hay en Europa quienes están contentos porque la economía puede haber tocado fondo. Con el regreso del crecimiento del producto, la recesión –definida como dos trimestres consecutivos de contracción económica– oficialmente ha terminado. Pero, sin importar cómo se la mire en busca de resultados significativos, una economía en la cual los ingresos de la mayoría de la gente se encuentran por debajo de sus niveles previos a 2008, aún está en recesión. Y una economía en la cual el 25 % de los trabajadores (y el 50 % de los jóvenes) están desempleados –como ocurre en Grecia y España– continúa deprimida. La austeridad ha fracasado y no hay perspectivas de un pronto regreso al pleno empleo (no sorprende que las perspectivas para Estados Unidos, con su versión más limitada de la austeridad, sean mejores).

El sistema financiero puede ser más estable que hace cinco años, pero eso implica un bajo listón: en ese momento, se tambaleaba al borde del precipicio. Quienes se felicitan a sí mismos en el gobierno y el sector financiero por el regreso de los bancos a la rentabilidad y las tibias –aunque difíciles de conseguir– mejoras regulatorias, deben centrarse en lo que todavía resta por hacer. Solo un cuarto del vaso está, como mucho, lleno; para la mayor parte de la gente, las tres cuartas partes están vacías.

Tomado de http://www.prodavinci.com