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La novela de los billetes de 100

Econ. Juan José Pérez Sánchez @SncJos 

Repasemos lo acontecido, hagamos sobresalir la torpeza de una argumentación tan estrafalaria, traigamos a cuento algunos antecedentes, miremos con óptica de novela negra y veremos cómo queda con el culo al aire la grotesca maquinación, que algunos voceros de la oposición se han tragado, sin masticar.

Noticia del domingo:

Nicolás Maduro ordenó recoger los billetes de 100 bolívares, el de mayor denominación, para hacer frente a mafias colombianas que almacenan el papel moneda para desestabilizar la economía del país.

Aseguró que hay bancos nacionales involucrados y que “la operadora” que ha dirigido el plan contra el papel moneda de Venezuela es una ONG “contratada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos”.

Lunes por la mañana:

El presidente dijo que ordenó la medida después de que las autoridades venezo-lanas concluyeran que una investigación descubrió miles de millones de Bs, en billetes de 100 “en poder de mafias internacionales dirigidas desde Colombia”.

Lunes por la tarde:

La decisión la tomó a raíz de las investigaciones que, aseguró, desde hace dos años ha llevado a cabo, por la extracción del papel moneda y del billete de 100 bolívares, que, desde Colombia se ha llevado a cabo. Los avances los obtuvieron gracias “a la cooperación internacional de algunas personas que alertaron y han informado al detalle a nuestros cuerpos de investigación de esta operación”.

“Es de Cúcuta y Maicao donde hay un centro permanente de ataque a la moneda venezolana, al sistema bancario y de extracción de billete”. Precisó que son más de trescientos mil millones de bolívares que están en “las manos de las mafias”, dirigidas desde Colombia y Brasil también. “Almacenes enteros de billetes de 100 (bolívares) en Cúcuta, Cartagena, Maicao, Bucaramanga”, nombró.

Lunes tarde-noche

 La extracción de los billetes de 100 bolívares, según el ministro Reverol, se realiza “a través de ONG contratados por el Departamento del Tesoro Norteamericano” con el objetivo de sacar el papel moneda del territorio, “asfixiar el sistema financiero nacional y dejar sin dinero circulante a nuestro país”.

Dichas ONG subcontratan a grupos de “delincuencia organizada” que llevan los billetes hacia Colombia y “en grandes cantidades” son trasladados a Europa y Asia.

Los cuerpos de inteligencia de Venezuela aseguran que los billetes extraídos del país sean depositados en galpones ubicados en Suiza, Polonia, España, Ucrania, Alemania y la República Checa“.

Según el gobierno, las mafias que extraen los billetes de recibían entre “0,80 centavos y 1,30 dólares” por billete con el compromiso “de que una vez que caiga el Gobierno este dinero será repatriado”.

EL ARGUMENTO SE CAE POR SU PROPIO PESO

Cualquiera diría que es un argumento traído por los pelos, pero la verdad es que faltan pelos de dónde agarrarse. La desquiciada fábula de la salida de los billetes encaja a la perfección en la prefabricada narrativa de la Guerra Económica, dirigida por el Imperio, usando como cachorros a países aliados en complicidad con la oligarquía criolla. Convengamos que es así, que es una operación desestabilizadora. Pero convenir es suponer que los desestabilizadores son extremadamente torpes, ignorantes de vocación irrefrenable y carentes de sentido para los negocios.

Si no fuese por el último párrafo, hasta podría creerse un 20% de la fábula, que ya es mucho. Repito el supuesto objetivo:

Según el gobierno, las mafias que extraen los billetes de recibían entre “0,80 centavos y 1,30 dólares” por billete con el compromiso “de que una vez que caiga el Gobierno este dinero será repatriado”.

Ahora, citemos a Luis Vicente León para bajar las cosas del mundo fantástico y ponerle un cablecito de contacto a tierra.

Tomando los cálculos hechos por Gustavo Noguera y Richard Obuchi en un artículo para Prodavinci, el billete de cien bolívares de 2008 tenía una capacidad de compra equivalente a diez mil bolívares de hoy. Es decir: que para pagar hoy un bien o servicio por el cual en aquel momento entregabas un billete de cien, ahora tendrías que llevar una paca de cien billetes de cien.

Especulemos que Maduro sale en 2018 y que la inflación alcance 2000% el próximo año, como pronostican todos los especialistas. Adicionalmente supongamos que 1000 millones caben en un camión blindado.

Siguiendo el ejercicio de LVL se llega a lo siguiente:

Repatriar 300.000 millones de bolívares (3000 millones de billetes de 100, contenidos en 300 camiones que cruzaron la frontera y nadie vio), teniendo en cuenta una inflación acumulada de 2900 (años 2015, 2016 y 2017) sin incluir comisiones que dicen pagar a las mafias ni costos de transporte, equivale al valor contenido en un solo camión, a la fecha de retorno, para tener el mismo valor.

Más brutos no pueden ser los de la guerra del billete; se llevan 300 camiones para repatriar 1. Ni el rival de Popeye llega a esos extremos de cretinismo.

Ridiculeces aparte, el mismo efecto se lograba a menor costo y más rápido, si se hacía una hoguera con ellos. ¿Qué sentido tiene conservar los bolívares? ¿Para qué llevárselos? ¿Enloquecieron los saboteadores, al punto de auto-sabotearse?

Hay muchos aspectos incomprendidos por la angustia y zozobra que causa la divulgación de estas medidas. La gente, preocupada en qué hacer con sus billeticos, no atina a percibir la cortina de humo tendida, justo cuando la Asamblea discute el abandono del cargo en el tiempo preciso de mayor virulencia de la inflación y sin poder disponer de su menguado patrimonio. La rayada de madre no puede ser mayor, hay que deslastrarse de culpas. Además, no se le puede dejar el protagonismo a la AN, el centro de las preocupaciones, mientras pasa la tormenta, debe ser el billete de 100 y el gobierno pasa a la ofensiva.  A sus seguidores más atormentados por la pobreza, los pondrá a decir: “a mí no me importa, ni saco dinero del país, no tengo billetes, eso son los burgueses”.

Pueden decirse muchas cosas acerca de la patraña urdida, pero baste con señalar que el gobierno es experto en la repartidera de culpas. La escasez de billetes no podía ser la excepción.

Es bueno saber algunas cosas, esta estratagema no es más que es el preludio de una lluvia de acusaciones y persecuciones.

  • Las fugas de capitales ocurren en dólares, que es una moneda refugio para preservar la riqueza monetaria.
  • Con los bolívares llevados a Colombia se podrían comprar pesos, como todo el mundo sabe. Y con los pesos, se pueden comprar dólares (allá hay libre convertibilidad). Pero, según la narrativa, los desestabilizadores no desean dólares, quieren es “atesorar” bolívares que pierden aceleradamente su valor.
  • Las cosas ocurren en el extranjero, no hay jurisdicción para probar ningún delito.
  • “Les vamos a quemar las manos a los mafiosos que perderán los bolívares, pues no podrán retornarlos, para eso cerramos la frontera”. O sea, no hay cuerpo del delito ni manera de probarlo.
  • No hay cuerpo del delito ni delincuentes. Hay mafias que operan en varios países dirigidas por la CIA, argumento ya utilizado.
  • En efecto, el canje de billetes obligatorio se aplicó en Cuba el 5 de agosto de 1961, con la diferencia que allá se aplicó en 48 horas, aunque las excusas son una copia al carbón.
  • Abrirán averiguaciones, desde banqueros hasta figuras reconocidas de la oposición. Aparecerán dueños de quincallas, carniceros y buhoneros indiciados por tener muchos billetes de 100, a la hora del canje. El usa el modo se cierran los ejercicios de matemáticas: escribiendo “CQD”, como queríamos demostrar. “Viste que los tenían acaparados”. ¿por qué tienen tantos?
  • De modo que este es un asunto de persecución política, en medio de una angustia colectiva sin precedentes. Muy probablemente el canje no se dé, como está previsto, puesto que es inaplicable. Es una excusa para enlodar a la oposición y remozar la narrativa de la Guerra Económica.

 

 

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