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ECONOMÍA A LO SHERLOCK HOLMES

No hay pregunta más delicada para un economista que siga la coyuntura y perspectivas de un país que la que nos hace ese amigo no especialista y que espera una respuesta corta y precisa a su angustia por saber cómo va la economía.

El no iniciado supone, para empezar, que uno dispone de información precisa, actualizada y que cuadra entre sí. Pero nada más lejos de la realidad. La información económica está sujeta a incertidumbre, se refiere a meses o trimestres atrás y es pieza de un puzzle que nunca cuadra.

Permítanme sólo un ejemplo y, para no herir susceptibilidades, me referiré a EEUU. El 30 de enero pasado nos enteramos de que la economía de este país había salido de tasas negativas de crecimiento, aunque su PIB sólo había crecido un escaso 0,2%. El 28 de febrero, la oficina de estadística que elabora estos datos, el Bureau of Economic Analysis, rectifica ligeramente su primera impresión de avance y pasa a estimar un crecimiento del 1,4%. Naturalmente, estamos ya en marzo y estamos discutiendo cuánto creció EEUU en el cuarto trimestre del pasado año. Y todo esto en el mejor de los casos, ya que sólo un grupo privilegiado de países (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia o España) dispone hoy día de algún dato de crecimiento para finales del pasado año. La Unión Europea en su conjunto, aún está valorando el crecimiento del tercer trimestre y la Comisión ha adelantado que a final de año el crecimiento puede situarse entre –0,8% y +0,8%.

Naturalmente, nuestro inquieto amigo preguntón pensará que eso es un problema técnico, pero que podemos utilizar esos datos que salen todos los días sobre variación del Indice de Producción Industrial, ventas de automóviles, evolución del paro, turistas entrados por nuestras fronteras u otras muchas piezas sueltas de información. Resulta difícil explicarle que muchos de estos datos llegan también con retraso, responden a estructuras no siempre actualizadas y sólo son una proporción de trozos sueltos de un gran y complejo mosaico económico. Puede ser compatible, en un mismo momento, que vaya bien la construcción, sufra una gran caída la producción de bienes de equipo y aumente fuertemente el consumo de energía eléctrica.

Siempre es posible encontrar un dato que permita una valoración más o menos optimista de la realidad. Por eso, el economista que sigue la coyuntura actúa buscando pistas que le permitan tomar una posición respecto al momento. La economía a lo Sherlock Holmes, a la que debemos habituarnos queramos o no, exige criterio, selección de información, juicios muy medidos, revisiones permanentes y matices múltiples. En resumen, que el amigo inquieto es muy posible que quede decepcionado con nuestra respuesta. ¡Pues vete al médico y pregúntale como va tu salud! Y eso que él dispone de análisis y pruebas de todo tipo, recientes en el tiempo y relativamente seguras en los resultados.

Antonio Pulido

Tomado de: http://www.elmundo.es/nuevaeconomia/2002/118/1015838616.html